sábado 2 de mayo de 2009

Periodistas del futuro


Los tiempos en que un periodista solía definirse por su herramienta cotidiana de trabajo comienzan a quedar en el olvido.
No hace mucho, sin embargo, era la norma. El periodista que trabajaba ante una máquina de escribir se llamaba redactor.
Quien tomaba imágenes con una cámara era un fotógrafo. Y quien se sentaba para relatar noticias ante un micrófono, un locutor.
Hoy día, si bien esos perfiles profesionales sobreviven en las redacciones, emerge un nuevo tipo de periodista polivalente que tan pronto escribe, como toma fotografías, o graba y edita sonidos y vídeos.
Es la figura de lo que algunos han bautizado como el “periodista multimedia”.
¿Acaso es éste el futuro al que se abocan todos los jóvenes periodistas? No.
Como nos recuerda el refranero, quien mucho abarca poco aprieta. Por eso, los medios saben bien que una deriva alocada hacia la multitarea produciría un efecto perverso: quien apostara sólo por ese modelo de trabajo correría riesgo de sufrir tal merma de calidad que al final perdería a su público. El tiro le habría salido por la culata. Por eso, cada vez está más claro que, en el futuro, la polivalencia instrumental será necesaria pero no suficiente.
Los medios actuales demandan, además de polivalencia técnica, cualidades intelectuales. Buscan periodistas versátiles pero, sobre todo, con cabeza.
Adquirir la primera mitad de este deseado perfil pasa hoy inexorablemente por dominar las nuevas tecnologías. La red y sus aplicaciones digitales se han convertido en herramienta básica para todo periodista, pues multiplican las posibilidades de documentar, elaborar y difundir las noticias. Desde un ordenador se pueden desarrollar investigaciones periodísticas punteras, explorar nuevos géneros multimedia y conectar con audiencias remotas.
Por eso, buena parte de la polivalencia que hoy se demanda en los periodistas tiene que ver con lo digital. Sin embargo, al final, el ordenador es sólo una herramienta que alguien manipula. Si esa persona carece de criterio, lo que produzca no tendrá calidad ni interés.
Por eso, que nadie se engañe: para ser un buen periodista sólo con ordenadores no basta. Es preciso asimilar también los fundamentos inmutables de esta profesión: verdad, honestidad, curiosidad, independencia y respeto. Ahí está la clave del éxito.
Es la misión que ha tratado de cumplir esta Facultad en sus primeros cincuenta años de historia. Sin perder de vista los cambios en el mundo profesional, ha procurado inocular en sus miles de alumnos la vacuna del Periodismo con mayúsculas.
El de ayer. El de hoy. El de siempre.

Director del Laboratorio de Comunicación Multimedia (MMLab) de la Universidad de Navarra